
Un día un amigo me dijo ¿quieres un gatito? y me comentó que la gata persa de una amiga habia tenido cuatro cachorrillos y le quedaba uno para dar en adopción. Es una preciosidad, me comento todo gris perla. No me habia planteado tener otro gato, pero me gustó la idea de darle a Cris un hermanito y le dije que si.
Nunca olvidaré la tarde de domingo que lo trajo a casa, lo llevaba en una mochila y cuando lo sacó apareció el ser mas bonito y precioso que jamás había visto, era Cory, mi pequeño Cory, que ese día entraba en mi vida. No sabía cual podría ser la actitud de Cris ante un extraño, pero dejé a Cory en el suelo, Cris se acercó desconfiado, le gruñó, le olió y automáticamente lo adoptó siendo su amigo y fiel compañero durante toda su vida. Parece como si desde aquel momento Cris se relegara el mismo a un segundo plano sabiendo que todas las caricias y los mimos iban a ser para el pequeñín. Le defendió, cuidó y protegió durante toda su vida.

Cory y Cris se convirtieron en mis hijos, en dos pequeñines a quien daba todo mi cariño y que me daban todo su amor. No creo que pase ningún otro invierno mas en mi vida sin recordar esas frias noches en que Cory entraba en mi cama y se quedaba dormidito acurrucadito en mis brazos. Si hay momentos impagables en la vida, ese era uno de ellos. Es muy difícil expresar con palabras los sentimientos, pero Cory me dió TANTO amor , cariño y ternura, que perdurarán en mi para siempre.
Hace unos días, el pasado miércoles 28 de Julio, mi pequeñín se fué para siempre. Llevaba unos dias sin comer ni beber y bastante triste (algo inusual en él), lo llevé al veterinario y me dijó que tenía un grave problema de riñón y no había nada que hacer. Creí morir cuando escuché aquellas palabras, pero el momento que tanto había temido durante toda mi vida había llegado, Cory, mi Cory se iba, pero yo le había prometido siempre que si alguna vez llegaba ese fatídico día se iría llevándose todo mi amor con él para siempre, y así fué.
Acompañado por mi hermana, le cogí entre mis brazos por última vez, le dije cuanto le queria, dándole las gracias por haberme hecho tan felíz, y así, tan plácidamente, mientras el veterinario le administraba el sueño eterno se quedó dormidito para siempre.

Ese momento en el que sentí como a Cory se le escapaba la vida entre mis brazos, ha sido el momento mas duro que he pasado en mi vida. He llorado lo indecible y aunque todos sabemos que el tiempo todo lo cura, una parte de mi se ha roto y el recuerdo de que le dí una vida muy felíz y de que se fué llevándose todo mi amor es lo que me ayudan a soportar su pérdida.
Ahora la casa está vacía, y a Cris le noto triste, él no puede hablar pero sabe que no volverá a ver a su amigo, a su compañero, a su protegido a quien tanto quiso.
Cory, mi Cory... allí dondé estés nunca te olvidaremos y seguirás por siempre en mi corazón
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