
De pequeños, mi hermana y yo pasábamos todas las épocas de vacaciones en nuestro pueblo (Tàrrega) en casa de los abuelos. En la casa habia tres gatas, Micifú, Tito y Chita.
Micifú era la mayor de ellas y madre y abuela de las otras dos respectivamente, de color blanco y tostado era una gatita deliciosa y muy, muy cariñosa con todo el mundo.
Al ser un pueblo, las gatas salian y regresaban a casa cuando querian por lo que en ocasiones volvian preñadas. Cuando tenian a sus cachorros, mi abuela les dejaba un par de dias para que disfrutasen de su instinto maternal y después los sacrificaba y los echaba a un pozo vacío. Luego las pobrecillas vagaban sin rumbo unos dias por la casa buscando a sus bebes. Era muy cruel... pero eran otras épocas...
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