
En el verano de 1974 mi tia le regaló a mi hermana (que entonces tenía 5 años) una tortuga que aún hoy día sigue con nosotros después de 36 años. No sabemos exactamente la edad que tiene pero cuando llegó a nosotros ya era adulta. Es curioso pero jamás tuvo un nombre propio, siempre fué y es La Tortuga.
Debo reconocer que aunque es la mascota de la familia desde hace tanto años y la queramos como tal, es muy diferente el aprecio que le tengo al que le pueda tener a otro tipo de animal, ya que no hay ninguna relación de afecto y cercanía palpables, simplemente come, duerme y camina (aparte de que se pasa todos los meses de frio hibernando)
No sabemos cuanto vivirá (las tortugas pueden superar el siglo de vida) y es probable que antes nos vayamos nosotros que ella, pero lo cierto es que si algún día se nos va, aunque me entristezca, no sentiré la gran pérdida y el dolor que he sentido cuando se han ido otras de mis mascotas mucho mas cercanas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario